sábado, 16 de febrero de 2008

TESTIMONIO DE WILLY AVARIA

TESTIMONIO DE WILLY AVARIA
para la conmemoración del 21/10/03
Una tarde de verano estaba yo en mi trabajo en Corhabit. Un hombre y una mujer jóvenes se acercaron a preguntarme si sabía de alguien que arrendara una casa por el fin de semana. Todas las pensiones estaban copadas. No me quedó más remedio que ofrecerles la casa que compartíamos con Miguel. Fuimos al cerro Los Placeres. Les gustó la casa. Decidieron quedarse.

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Cuando llegó Miguel le conté lo que pasaba. No me dijo nada. Pero fue donde ellos y les pidió documentos que atestiguaran el matrimonio. No tenían. Miguel les pidió cortésmente que abandonaran la casa. Este hecho retrata de cuerpo entero moral y espiritualmente al hombre que era Miguel.
Hace 2000 años alguien habló, con toda seguridad, en un cerro parecido a ese, que serían bienaventurados los pobres, y los que tienen hambre y sed de justicia y los que dan la vida por sus amigos.
No sé si clamar al cielo o a la tierra por ti, Miguel Woodward.
Lo único que sé es que aquí, en esta fosa común, están tus huesos, santificados por el pueblo que amaste en la tierra y malditos por tus verdugos que te azotaron sin piedad.
Dime, Miguel, cómo es el cielo y si hay floreros, para que mi esposa te mande un ramo de flores.
Miguel, recibe con cariño el abrazo fraterno de este pueblo tuyo, que hoy te recuerda, inolvidable, en esta ceremonia.

Amén.

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