domingo, 25 de octubre de 2009

Palabras del Grupo de Amigos de Miguel

Leidas en la conmemoración de Miguel Woodward,Sept. 2009
Acción y movimiento son las olas, Miguel.
Estas olas con las que jugabas cuando niño, junto a tu padre.
Tal vez juegas con él, aun, en las olas del cielo.

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Las olas cubren tu semilla.
Era muy estrecho el cementerio para tus huesos.
Tal vez por eso yacen ahora en el mar.
Todo el océano guarda tu semilla.

Ya sé, Miguel, hermano, compañero:
hablar en los cementerios
no es la acción que de mí esperas.

Hay en el cerro algún techo que reparar,
Y allí preferirías que use hoy mis fuerzas.
Hay vecinos cesantes.
y jóvenes que se drogan.
Hay niños en Montedónico que se marean en clases
pues no han desayunado.
Hay una artesana abandonada por su esposo,
sola, con sus hijos,
y le han robado sus herramientas de trabajo.
Allí está la acción útil para este domingo.

Allí preferirías verme.
Descubriendo paso a paso la unidad de los problemas.
Uniendo mis manos a las de otros para la acción conjunta.
Del pequeño y concreto problema
A los problemas mayores.

La revolución y el socialismo comienzan tal vez
con un comedor popular.
La acción prepara ahí un almuerzo para un pequeño grupo.
Seguirá la acción que abre otro comedor,
y luego otros.
¿Por qué no, entonces, una farmacia popular?
Allí, creo, preferirías verme.
¿Por qué no entonces un almacén popular?
Y cuán útil puede ser mi acción en una radio popular.

O en un centro cultural popular.
No menos útil en la lucha por una universidad popular.
o por una flota popular de pesca, respetuosa del mar.
o por una asamblea de poder popular en el barrio
o en la ciudad
o en la nación, capaz de forjar una constitución popular.
Por allí preferirías encontrarme.
En un movimiento de acción
de acción popular
y unitaria.

Pero ahora, discúlpame, Miguel.
¿No podré, no podremos acurrucarnos un momento
en tu presencia?
Déjame reposar
Y a la vez cobrar fuerzas
junto a la piedra que lleva tu nombre,
en el corazón de tu silencio
y en el calor de tu ejemplo.
No te llamaré hoy santo y mártir, para evitar que me reproches.
No te llamaré hoy revolucionario y héroe,
para que no endurezcas tu mirada sobre mí.
Déjame callarme contigo.
Por lo demás, pronto te acompañaré en tu misma casa.
Déjame dormirme un momento sobre ésta, tu piedra.
Como José, tal vez me hablará algún ángel,
Tal vez tú mismo.

No estés tan silencioso allí,
En la tierra o el mar,
O en el cielo.
Hablarás desde nosotros.
Lucharás desde nosotros.
Alzarás tu bandera en nuestros puños.
Ungirás con lucidez y amor nuestras torpezas.
Atención: Miguel pasa.




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