viernes, 4 de diciembre de 2009

¿Que paso en el buque escuela Esmeralda luego del Golpe de Estado de 1973?

Un sacerdote murió flagelado.
Fue centro de detención de 500 personas que fueron torturadas por personal de la Armada Nacional.
Hay 12 ex uniformados de la Armada y Carabineros, procesados y detenidos.
Ocurrido el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, en la provincia de Valparaíso la Armada empleó como lugares de reclusión, interrogatorio y/o tortura las naves “Lebu”, “Maipo” y el Buque Escuela “Esmeralda”, estos tres en el puerto de Valparaíso; además de la Base Aeronaval “El Belloto”; la Academia de Guerra Naval y especialmente una de sus dependencias, el “Cuartel Silva Palma”.
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Según los antecedentes aportados por la Comisión contra la Tortura de la Quinta Región, se afirma que por la “Esmeralda” pasaron alrededor de 500 detenidos políticos, mil por el “Maipo” y cuatro mil por el “Lebu”, barco cedido por la Compañía Sudamericana de Vapores, se consigna en el diario “Cambio21”.
Los mismos informes sostienen que en el Estadio de Playa ancha hubo cerca de tres mil personas detenidas, por la Academia de Guerra y el Cuartel Silva Palma, cuatro mil, todos los cuales fueron torturados y muchos de ellos, asesinados.
Inmediatamente después del 11 de septiembre de 1973, el Buque Escuela “Esmeralda” fue utilizado por la Armada de Chile como centro de detención y tortura en el puerto de Valparaíso, según ha sido fehacientemente demostrado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (Informe 24/OCT/74), Amnistía Internacional (Informe AMR 22/32/80), el Senado Norteamericano (Resolución 361-16/JUN/86) y el Informe de la Comisión Nacional (Chilena) de Verdad y Reconciliación (Tercera Parte, Capítulo I, Sección 2 f.2.).
Los testimonios de que la “Esmeralda” fue efectivamente usado como cámara de tortura flotante son múltiples y coincidentes. Entre ellos destacan los del abogado chileno Luis Vega, actualmente residente en Israel; el ex-funcionario del Instituto Nacional de Desarrollo Agropecuario, Claudio Correa, domiciliado en Inglaterra; y el profesor universitario y ex-alcalde de Valparaíso, Sergio Vuscovic, quien ahora vive en Chile.
Según el Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (Informe Rettig), en el caso del Buque Escuela “Esmeralda”, las investigaciones permitieron comprobar que una unidad especializada de la Armada se instaló allí con el objeto de interrogar a los detenidos que se encontraban en la misma nave y a los que eran llevados de otros recintos de reclusión.
Esos interrogatorios, por regla general, incluían torturas y malos tratos.” La “especialización” de la mencionada unidad no necesita mayores explicaciones.
Aunque el número de detenidos a bordo de la “Esmeralda” varía según los testimonios, pues se los trasladaba de un barco a otro a medida que iban siendo interrogados. El Senado Norteamericano (1986) indica que llegó a haber 112 de ellos. Según la evidencia disponible, en un momento hubo unas 40 mujeres detenidas, las cuales fueron sometidas a todo tipo de maltratos, torturas, vejaciones y violaciones.
Entre los detenidos cabe destacar la presencia del sacerdote católico chileno-británico, Miguel R. Woodward, quien falleció a consecuencia de las torturas cuando el 21 de septiembre de 1973 fue llevado al Hospital Naval de Valparaíso por indicación de un médico de la misma Armada.
Aunque la Iglesia Católica reclamó su cuerpo, nunca le fue entregado y se lo sepultó en una fosa común sobre la cual posteriormente se construyó un camino.
El caso del padre Woodward está debidamente acreditado en las investigaciones del juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional de España, Sumario 19/97-J, incoado en contra de Augusto Pinochet y otros por los delitos de genocidio y terrorismo internacional desarrollados a través de múltiples asesinatos, conspiraciones para el asesinato, secuestro, torturas y desapariciones (Auto de fecha 03/NOV/98, Antecedente Décimo).
La detención del padre Woodward a bordo del “Esmeralda” fue informada por primera vez en septiembre de 1973 por el periódico “La Estrella” de Valparaíso, cuando toda la prensa y demás medios de comunicación, incluido “La Estrella”, se encontraban bajo estricto control y censura militar.
Las investigaciones hechas por sus familiares y los tribunales, demuestran que tras pasar por el buque “Lebu”, el padre Woodward fue llevado a la “Esmeralda”, en ese entonces comandada por el Capitán de Navío (r) Jorge Sabugo Silva. En el barco, fue golpeado incesantemente hasta que sus órganos se reventaron. Cuando estaba moribundo a causa de las torturas, el médico llamó al capitán Carlos Fanta, entonces comandante del crucero Latorre y máxima autoridad naval de la zona, ya que el Almirante José Toribio Merino se encontraba en Santiago. Le dijo que “había un cura que estaba muy mal, que tenía una hora de vida”.
El capitán Fanta envió a la “Esmeralda” a su médico, doctor Kenneth Gleiser, actualmente contralmirante encargado de servicios sanitarios de la Armada. Según el libro “Sangre sobre la Esmeralda”, Gleiser revisó a Woodward a bordo, aunque otras versiones, incluyendo el Informe Rettig, afirman que fue bajado al molo de abrigo del puerto para ser llevado al Hospital Naval, falleciendo en el trayecto.
El 25 de septiembre fue sepultado por la propia Armada en una fosa común del Cementerio de Playa Ancha. Tras su muerte, se le envió a la familia del sacerdote el certificado de defunción, donde se anotaba la causa de muerte como paro cardíaco.
“Con eso nos conformamos”, recuerda Patricia Bennets, hermana del sacerdote. “Pero en 1975, vimos un artículo en un periódico inglés que hablaba de un sacerdote británico muerto por torturas en Chile, y ahí nos enteramos de la tortura. Eso fue mucho más horroroso que la noticia de su muerte, porque en tres años, no habíamos tenido idea de cómo había muerto realmente”.
Karina Fernández, abogada del programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, aseveró a Cambio21 que “tenemos claro parte importante del tránsito, de las torturas sufridas y los responsables de las mismas, y ahora nos queda la parte importante, establecer el destino final del malogrado sacerdote”.
Ciertamente la “Esmeralda” no sólo es el barco de la muerte y la tortura según ha sido acreditado ampliamente, sino que también ha pasado a ser el símbolo de las acciones criminales más siniestras que se hayan implementado nunca en Chile. Su visita anual a distintos puertos del mundo continuará siendo un problema mientras los miembros de la Armada de Chile no reconozcan el uso criminal que se hizo del buque.
Casos emblemáticos
Entre los ex prisioneros torturados en la “Esmeralda” está el dirigente comunista, doctor Alberto Neumann, y la ex militante del Mapu María Eliana Comené. Ellos son dos de las víctimas por las cuales la jueza Quezada procesó ayer a los 10 marinos y a un oficial y un suboficial de Carabineros.
Varios de los procesados también operaban como torturadores e interrogadores bajo tormentos en la Academia de Guerra Naval en el cerro Playa Ancha del puerto. Entre ellos están los dos vicealmirantes (R) Sergio Barra von Kretschmann y Juan Mackay Barriga, y el capitán de navío (R) Ricardo Riesco Cornejo. Los tres son igualmente procesados por la jueza por el secuestro y desaparición de Miguel Woodward.
La magistrada investiga además otras querellas por torturas a bordo de la “Esmeralda” y la Academia de Guerra, como también en el Cuartel de Orden y Seguridad Silva Palma y el Fuerte Miller de la Infantería de Marina en Viña del Mar frente al balneario Las Salinas.
En estos dos últimos lugares, además de la base naval de Talcahuano, fueron torturados durante varios días antes del golpe de Estado cerca de cien marineros constitucionalistas apresados por oponerse a la asonada militar que se preparaba para derrocar al Presidente Salvador Allende y al gobierno de la Unidad Popular, informó “Cambio21”.

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